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La economía es la ciencia de los recursos escasos. Creíamos que lo escaso era el dinero, pero el dinero es una metáfora del tiempo. Para tener dinero necesitás invertir mucho tiempo, pero ese dinero no te sirve para conseguir tiempo para las cosas que te hacen feliz. La clave es cómo usás el tiempo”, dice Martín Tetaz, economista y columnista en diversos medios, a propósito del tema de su libro Lo que el dinero no puede pagar .

La publicación, editada por Planeta, reúne los resultados de un conjunto de estudios aportados por la psicología social y la economía del comportamiento. A partir de la constatación de que la felicidad de la población de un país no se condice de manera lineal con su PBI, según mostró una famosa investigación del economista Richard Easterlin en 1974, Tetaz se pregunta qué es lo que hace feliz a la gente y qué pueden hacer los gobiernos para aumentar el bienestar.

“El libro tiene tres grandes destinatarios: el público en general, el Gobierno y las empresas”, describe Tetaz. En el primer caso, dice, se trata de mostrar “qué es lo que la ciencia sabe que nos hace felices y de tratar de convencernos de dejar la carrera consumista en la que estamos”. En este sentido, el libro refiere a un estudio sobre los datos de la última encuesta Gallup para la Argentina que mostró que el placer que daban las compras caía sistemáticamente a medida que la gente envejecía, “lo cual puede explicar por qué a partir de los 40 o 50 aumenta nuestra satisfacción con la vida, cuando recuperamos vida social, tiempo con amigos, y espacios para realizarnos (…) incluso cuando los ingresos ya no suben más y en muchos casos empiezan a declinar”, señala el autor.

El mensaje para el Gobierno, sigue el economista, es: “Termínenla con el PBI, que crece igual tanto si construís escuelas como si construís cárceles. La clave es reducir la pobreza y reducir la jornada laboral, para que trabajemos menos”.

Para las empresas, el enfoque aporta herramientas tanto de marketing y manejo de clientes como para gestión de RR.HH.: “Pocas empresas saben qué es lo que valora la gente de su trabajo. Estudiar eso les permitiría asignar mejoras, que no pasan solamente por el salario”, agrega.

fuente: Clarín