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“Las empresas que están despidiendo gente son empresas que están tomando la decisión de cerrar y en esas circunstancia realmente la ley antidespidos no cambia mucho la película: si una sociedad no es rentable y va a la quiebra, da más o menos lo mismo que la ley esté o no esté”, considera el economista Martín Tetaz, para el que el proyecto de emergencia ocupacional que avanza en el Congreso no tiene mayor sentido en un contexto donde no hay una crisis de empleo generalizada. En diálogo con El Economista, el autor de Casual Mente y Psychonomics (Ediciones B) señala que el programa de empleo joven que el Gobierno ubica a la cabeza de sus políticas laborales es razonable en tanto apunta a atacar un problema estructural, pero no sirve como medida para reactivar la economía en el corto plazo.

En relación a la promesa oficial de que en el segundo semestre del año repuntará la economía, Tetaz señala que hay elementos para creer que ese escenario se dará, ayudado por la baja de inflación y el impulso del consumo. De todos modos, advierte que llegado el caso de que el pronóstico se frustre, se podría generar una situación preocupante con dificultades en el empleo y pymes incapaces de seguir sosteniendo las bajas ventas.

¿Qué efecto puede tener en la economía la sanción de la ley antidespidos?

La verdad que poco y nada, considerando que no hay realmente una crisis como la que hubo en el año 2002 con 17% o más de desempleo y con muchos despidos. A veces en ese tipo de circunstancia de despido coyuntural masivo una ley como esta puede coordinar las expectativas de los agentes y evita que se produzca la externalidad que genera un despido sobre la actividad económica de la otra empresa. En una circunstancia normal las empresas están despidiendo y contratando gente todos los días, pero en una crisis económica, si hay algunas empresas que están al borde de su ecuación de rentabilidad y hay muchos despidos incluso las empresas que no despiden podrían verse afuera del mercado. Entonces, una decisión de cuidar el empleo en esa circunstancia podría ser racional, aunque sea una decisión de corto plazo, con duración específica por ejemplo con algún tipo de cláusula gatillo que establezca que se termina la protección cuando crece el empleo tres meses consecutivos.

Ahora, en una circunstancia en la que no hay una situación de empleo crítico no tiene muchos sentido la medida. Tampoco va a generar un impacto negativo, primero porque es una medida por tiempo parcial y segundo porque basta mirar lo que paso en el año 2003, que en plena vigencia de la norma, cuando se reactivó la economía el empleo creció 10,4%. Cuando alguien contrata una persona lo último que está pensando es que la va a tener que despedir.

Algunos empresarios señalan que podrían tolerar el proyecto, ya que a diferencia del surgido en Diputados, establece un plazo de solo 180 días y no es retroactivo.

Sí, claro. El riesgo que estas medidas generan es que se aceleren los despidos. Las empresas que realmente están despidiendo son empresas que están tomando la decisión de cerrar y en esas circunstancia realmente no cambia mucho la película: si una sociedad no es rentable y la sociedad va a la quiebra da más o menos lo mismo que esté o que no esté la ley antidespidos. El único miedo que aparece ahí es que esto se extienda mucho en el tiempo y que entonces sí signifique un costo más alto porque las empresas todos los días están contratando y despidiendo gente por razones normales.

¿Qué opina del argumento de ciertos empresarios que dicen que al estar protegidos por una ley de este tipo algunos empleados “trabajan menos” o “buscan ser despedidos”?

Primero, la doble indemnizacion es cuando no hay causa justa de despido. Si el empleado no cumple con los objetivos fijados por la empresa hay razón de despido. En segundo lugar, realmente no tiene mucho sentido porque el empresario siempre puede despedir al trabajador. Esto podría tener algún impacto en algún trabajador con muchos años en la compañía, la doble indemnización tiene un costo muy grande, pero si voy a despedir a alguien que está hace 2 o 3 años trabajando que sea 1 o 2 indemnizaciones a pagar no cambia mucho. Máxime cuando estamos hablando de una medida que dura pocos meses. Sería una estupidez pensar que algún trabajador va a tratar de tirarse a chanta por 3 o 4 meses sabiendo que se termina la ley en 6 meses y el empleador le puede decir ‘hasta acá llegaste’.

¿Tiene algún sentido excluir a las pymes de la norma?

No, porque básicamente el 80% del empleo está en las pymes y para eso no vale la pena directamente poner la ley. Buena parte de los sectores que están expulsando empleo en este tipo de crisis son justamente las pymes. Las grandes empresas son más reacias a los despidos porque les sale carísimo formar esos trabajadores.

Hace poco Macri anunció un proyecto para incentivar el empleo joven. Este tipo de iniciativas se relanzan de vez en cuando. ¿Tienen impacto real?

Tienen impacto en el mediano y en el largo plazos, pero no en el corto y ciertamente no sirven para una crisis coyuntural. Si estás teniendo un problema de que la economía está estancada y no crea empleo porque no tiene mucho movimiento esto tampoco sirve: yo no contrato trabajadores no porque me salgan caro, sino porque no hay actividad económica y no tengo ventas. Entonces, es un problema más de demanda que de oferta. No obstante lo cual es interesante, porque hay un núcleo duro de desempleo en el sector más joven que hay que atacar tarde o temprano. Ahora, pensar que eso va a resolver el problema de corto plazo no tiene sentido.

Se ha hablado mucho de los puestos de trabajo que se han perdido, pero ¿qué hay de los que se pueden crear en los próximos meses?

Primero, en relación al tema de los despidos hay mucho más ruido que nueces, porque no hay datos objetivos de despidos masivos, y en todo caso incluso tomando los datos de algunos gremios o de (el periodista Roberto Navarro) por ejemplo, que habla de 120.000, eso es el 0,8% del total de los trabajadores. Por otro lado, los datos fiscales son consistentes con los del Ministerio de Trabajo y muestran un empleo que crece, pero crece muy poquito. Crece 60.000 empleos contra los 12 meses del año pasado, pero no hay destrucción neta de empleo.

Respecto a los próximos meses, hay una cosa que el Gobierno ha hecho muy bien que es coordinar las expectativas de todos los agentes en el sentido de que el segundo semestre va a haber una recuperación importante de la economía. Las decisiones de inversión se postergan para el segundo semestre, las de consumo también y si todo sale bien y la gente empieza a consumir y a invertir en el segundo semestre la economía repunta. Ahora, si eso no ocurre en el segundo semestre sí me preocupa. Podría haber algún problema de empleo porque hay muchas empresas, sobre todo pymes, que hoy están con la ecuación de rentabilidad muy complicada y que 2, 3 meses aguantan, pero un semestre o un año más con ventas bajas los deja fuera del negocio.

¿Hay elementos reales como para pensar que este repunte va a ocurrir?

Hay muchos elementos reales. El primero tiene que ver con la cuestión de consumo que explica buena parte de la demanda. El consumo está muy golpeado, está cayendo 6.6 en el mes de abril – según el último dato de CAME– acusando la devaluación y el shock inflacionario. En la medida que el dólar se estabilice y los precios se empiecen a frenar, que es lo que va a ocurrir, esto puede revertirse. Ahora está el problema de que este es el peor semestre del año porque tenés precios nuevos muy altos, debido a la devaluación y el tarifazo y salarios que quedaron atrasados. Pero en junio empiezan a entrar todas las paritarias, muchas con retroactivo, así que junio es un mes en el que la gente va a cobrar un salario que es el doble de lo que venían cobrando y se va a sentir como un aguinaldo más. En julio entra el aguinaldo propiamente dicho. Son dos meses en los cuales la gente siente que hace pie y el consumo se recupera y agosto es un mes donde va a empezar a pesar fuerte si bajó o no la inflación. Todo parece indicar que sí va a bajar la inflación fuerte y que para agosto vamos a tener un índice por abajo de los 2 puntos. Si todo esto ocurre la verdad que las chances de recuperación son muchas para el segundo semestre.

fuente:EL ECONOMISTA